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Fakarava un océano salvaje

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mapa tuamotuPor su tamaño, 75 kms de longitud y 24 de ancho, es el segundo atolón más grande de la Polinesia, después de Rangiroa. Es Reserva de la Biosfera de la UNESCO y una meca para el buceo, pues permite bucear en aguas cristalinas casi vírgenes.

Tiene 250 habitantes y dista 450 kms de Papeete. El vuelo dura poco más de una hora.

Situado en las Tuamotu, un archipiélago constituido por 76 islas bajas y atolones que se extienden a lo largo de 1500 kms al noreste de Tahiti y al sur de las Marquesas, Fakaravaes el segundo atolón más grande de la Polinesia Francesa, después de Rangiroa.

fakarava 2De forma rectangular, su laguna interior de más de 1000 kms² (60 kms de largo y 25 de ancho), posee apenas 16 kms² de tierra circundándola, una estrecha franja de arena. Dos pasos, pequeños estrechos abiertos en el anillo coralino, alimentan al norte y sur las aguas de la laguna, que hierve de endemismos (especies únicas) de flora y fauna. Y por ello es Reserva de la Biosfera de la UNESCO desde 2006.

Fakarava representa un modelo de conservación de la vida salvaje y desarrollo humano sostenible, basado en la producción de perlas, la elaboración de copra y en el turismo de bajo impacto y no masificado.

Y obviamente, es un paraíso soñado para cualquier entusiasta del buceo o el esnórkel.

Declarada en 2007 por la UNESCO Reserva Natural de la Biosfera, tanto gobernantes como habitantes están tan concienciados de la importancia de preservar inalterado este edén de los Mares del Sur que todas las actividades que se llevan a cabo llevan el sello de lo indiscutiblemente sostenible, tanto que incluso la pesca está prohibida, excepto si se justifica que irá destinada al alimento.

mar rotoava

ROTOAVA.

El mayor núcleo de población de Fakarava, en su parte nordeste y junto al aeródromo, alberga la mayor parte de sus habitantes, unos 800 y los servicios básicos. No hay cajeros ni bancos por lo que hay que hacer previsión de fondos en metálico. Hay que asegurarse no obstante si la pensión donde uno se aloja acepta tarjetas de crédito.

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TETAMANU.

Esta pequeña aldea de apenas doce habitantes en la zona sur merece una visita por su iglesia de coral de 1874, la más antigua de las Tuamotu.

 

PASO DE GARUAE.

Al norte del atolón es el mayor de la Polinesia Francesa, con kilómetro y medio de largo. Excelentes inmersiones durante todo el año, aunque las fuertes corrientes reclaman un buen nivel de buceo. Barracudas, meros y rayas habitan estas aguas.

 

PASO DE TUMAKOHUA.

En la zona sur del atolón constituye un privilegiado lugar de buceo prácticamente impoluto y sometido a menos corrientes que el paso del norte, idóneo para todos los níveles.

GRANJAS PERLERAS.

La visita de uno de estos lugares de cultivo y producción de perlas es casi imprescindible. En contra de lo que uno pensaría, esta industria es relativamente reciente en Polinesia, pues data de la década de los sesenta del siglo pasado.

CENTROS DE BUCEO.

Cinco centros de buceo operan en Fakarava. Top Dive es muy recomendable, con tres centros en el atolón. Entre las especies más espectaculares destacan los tiburones martillo, las rayas águila y las mantas raya, pero también se pueden encontrar delfines y tortugas marinas. Y por supuesto un amplio número de endemismos, sobre todo crustáceos…

NADANDO ENTRE ESCUALOS

Fakarava es un destino en el que abundan los recién casados, parejas que saben que aquí nada ni nadie podrá importunar su intimidad, aunque sea bajo el agua, porque quienes disfrutan de verdad, con pareja o sin ella, son quienes vienen atraídos por las mejores aguas del mundo. Así es como mejor se aprecia la variada fauna marina que atesora Fakarava, ya sea practicando el snorkle o el submarinismo. En el paso Norte de Garuae, el mayor de todo Tuamotu con sus 800 metros, la inmersión transforma al menos avezado de los buceadores en un niño emocionado al sorprenderse entre diversas especies de tiburones, como los grises, de punta blanca, de punta negra o los limón. Esos no son los únicos compañeros de aventura bajo el agua: no hay que esforzarse mucho para cruzarse con barracudas, atunes y otros peces del arrecife.

Muchos viajeros vienen a Fakarava atraídos por la fauna marina

Puestos a elegir, si nuestros favoritos son los tiburones martillo y las rayas águila habrá que preparar el viaje de noviembre a abril, mientras que si las preferencias son las mantas raya, entonces es mejor viajar de julio a octubre, aunque la inmersión no decepciona sea cual sea la parte del calendario que enmarque el viaje. El fondo y las paredes del cañón de Garuae están recubiertos de corales endurecidos, la mayoría de ellos intactos y en excelente estado de salud. Y ni siquiera hay que bucear para ver ejemplos de la abundante fauna marina, simplemente hay que permanecer con los ojos atentos en las cristalinas aguas en los pequeños muelles que se encuentran junto a las casas, restaurantes familiares o pensiones.

Pero esta pequeña isla (60 km de largo por 25 de ancho) no sólo está rodeada de agua salada sino que encierra en su interior una enorme laguna, con fauna y flora distinta a la de mar abierto, que le otorga un carácter especial. En la laguna, cientos de motus (islotes) permanecen a la espera de que algún visitante arribe a ellos en barca, aunque la mayoría pertenecieron, en el pasado, a familias de la isla. Cada motu es, además, un pequeño ecosistema en sí mismo, y si en unos abundan los cocoteros en otros crece el árbol del pan, mientras en algunos anidan aves como el martín pescador o se desarrolla la palmera de Tuamotu. Hoy los motu son otro enclave donde la naturaleza es dueña y señora y, nosotros, los humanos, simples visitantes que pasamos por ellos apenas de puntillas. Por suerte, existe la oportunidad de solicitar que una barca nos acerque a uno de ellos y quedarnos a pasar una jornada completa, incluso alguna noche, y dormir sobre una hamaca colgada entre cocoteros y viendo como bajo la misma pasean sin preocupación los cangrejos, mientras frente a nuestros ojos se extiende la laguna de reflejos esmeralda.

 

PERLAS NEGRAS

Estar perdido en mitad de un inmenso océano obliga a agudizar el ingenio y pensar en una actividad que permita usar los recursos naturales sin causar perjuicio al entorno y que produzca beneficios para la comunidad. En Fakarava, así como en el resto del archipiélago, dieron con la clave, y ahora el cultivo de exóticas perlas negras es una de las actividades más habituales – además de la producción de aceite de coco-. Son estas oscuras perlas las que han permitido algunas de las últimas mejoras en infraestructuras en la isla, como el asfaltado de la carretera principal en el atolón.

perlas negras variasLas perlas negras, además de proporcionar ingresos a sus habitantes, son un atractivo añadido para quienes llegan hasta aquí en busca de tranquilidad pero también de experiencias distintas, pues los puntos de producción, las granjas de cultivo, están abiertas a las visitas y se suceden en la costa, una tras otra. Las perlas son producidas por la ostra conocida como “labio negro” (pinctata margaitifera), se crían en los viveros de los atolones y en su interior se forman pequeñas esferas de colores que van de las diversas gamas del gris al negro, aunque a veces los nombres adquieran matices tan poéticos como “gris oriente” o “gris verdoso pavo real”.

Muchas de las granjas de cultivo de perlas están situadas al norte de la isla, al igual que la mayor de sus dos únicas ciudades, Rotoava, cuya iglesia de blancos muros se encuentra a la orilla de la laguna.

Es también en esta zona, aunque algo más aislada, donde se ubica el único hotel que el gobierno de Tahití permitió construir en Fakarava, el Le Maitai Dream, totalmente integrado en el ambiente con sus cabañas de bambú, ratán y coco, materiales locales, reforzando la opinión de que en este lugar se toman en serio el turismo con sello ecológico. El resto de alojamientos son pensiones familiares, muchas de ellas al borde del mar, donde se puede establecer un tipo de contacto más directo con los habitantes ancestrales de este edén casi inmaculado. En el otro extremo de la isla, al sur, se encuentra la segunda ciudad de Fakarava, Tetamanu, cuya atracción principal es una iglesia de 1874 construida enteramente con coral que aún se conserva pese a los pocos habitantes con los que cuenta hoy la antigua capital administrativa.

Las dimensiones del atolón permiten que las excursiones puedan realizarse en bicicleta e incluso a pie, aunque siempre será imprescindible una barca para llegar hasta cualquiera de los motus. Aunque no importa demasiado el medio de transporte que se escoja. El espejo de la laguna hace que en ocasiones imaginemos que podemos caminar sobre el agua, aunque en realidad lo hagamos sobre una delgada lengua de arena que apenas llega al borde del agua. Eso permite mantener la ilusión de que más que en el mar estamos caminando por el cielo. Pero, ya se sabe, estamos hablando del verdadero paraíso, donde todo es posible.

CÓMO LLEGAR

Entre Papeete y Fakarava hay vuelos domésticos una vez al día durante todo el año operados por Air Tahiti Nui (duración del vuelo: 1 hora y diez minutos).

 COMPRAS

En Rotoava se pueden comprar pareos, bañadores, camisas y vestidos con los diseños típicos de Polinesia.
Por supuesto, en las granjas de perlas que se anuncian constantemente a ambos lados de la carretera es posible comprar joyas confeccionadas con las perlas que dan fama a este archipiélago.

 

 

 

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