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Nuku Hiva

Nuku Hiva la espiritualidad de la Polinesia

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Nuku Hiva la espiritualidad de la Polinesia

Este remoto archipiélago se encuentra a casi 1500 kms al noroeste de Tahiti, al que le une un vuelo de unas tres horas y media de duración. De las doce islas que conforman el archipiélago, todas ellas de origen volcánico, sólo seis están habitadas. Su población es de poco más de 6000 habitantes. Las visitadas por el turismo son NUKU HIVA y HIVA OA, conectadas por un vuelo de media hora.

La belleza natural salvaje de las Marquesas y la rica cultura autóctona han atraído siempre a artistas inquietos (Gauguin, Melville, Stevenson, Jacques Brel…) y a viajeros intrépidos. Todavía hoy ofrece un mundo remoto y perdido sin contaminar y con tesoros todavía por descubrir.
A diferencia de otras islas de la Polinesia, las Marquesas no están protegidas por un arrecife y lagunas de la fuerza del océano, por lo que éste no es el destino adecuado para los que busquen playas paradisíacas. Existen pocas carreteras pavimentadas en el interior de las islas y es necesario un todoterreno o un caballo para explorar el abrupto interior.

Grande y sobrecogedora, la mayor de las islas Marquesas está situada al norte del archipiélago, dominada por la silueta del Monte Muake que se eleva en medio de las olas y de los desfiladeros que se hunden en la inmensidad del océano. En los acantilados abundan las grutas y cavernas submarinas, con una variedad impresionante de fauna y flora.

 

En Nuku Hiva también se encuentra la tercera cascada más alta del mundo, Hakaui, que sirve a los amantes de los parapentes más atrevidos de pista de despegue.

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Los días y las noches se avivan con el ritmo de los tambores “Pahu”, que nos invitan a soñar con la verdadera cultura tahitiana de antaño. Cada cuatro años se celebra el Festival de las Artes de las Islas Marquesas (en Taiohae), donde el espíritu del baile, el arte del tatuaje y la artesanía están maravillosamente representados.

 

Visitas que se pueden realizar

 

  • La catedral Notre-Dame de las Marquesas. Construida con piedras de colores y estructuras diferentes procedentes de las seis islas marquesinas.
  • Descubrir la fabricación del “tapa”. El término “tapa” (“haku” en marquesino) designa los tejidos a base de corteza de árbol batida. Habitualmente los fabrican las mujeres, que siempre han ocupado un lugar importante en la vida social polinesia. Los “tapa” se elaboran a partir de cortezas de morera (ute – broussoneta papyrifera) para obtener tejidos oscuros y rojizos, de los árboles jóvenes del pan (tumu mei – artocarpus altilis) o del banano (aoa – ficus prolixa). Los tejidos claros eran utilizados por los personajes de elevada condición, y los tejidos de higuera se reservaban principalmente para los sacerdotes. Actualmente, los “tapa” se utilizan como soporte de los diversos motivos utilizados en esculturas o para los tatuajes.
  • Los talleres artesanales. Los marquesinos figuran entre los mejores creadores del Pacífico. Una parte de sus objetos artísticos se venden en las tiendas de Papeete, pero los artistas de estas islas tienen también la oportunidad de exponer sus creaciones directamente a los visitantes que llegan a su encuentro. Se puede observar a los escultores, trabajando materiales como la madera de miro, de tau o de sándalo. También se utiliza la piedra, la tracita gris. Son igualmente sorprendentes los trabajos en hueso y los ornamentos vegetales.

 

 Actividades

  • La caminata, a pie o en 4×4 al monte Muake permite contemplar la panorámica de la ensenada y de la isla vecina de Ua Pou. La excursión más espectacular es la del valle de Hakaui, que se realiza en barco desde Taiohae y después a pie. Este valle situado al oeste de Taiohae, encaramado en las rocas basálticas, se mete hacia el interior formando n cañón hacia la grandiosa cascada, un salto de agua de 350 metros de alto sobre una pila rocosa. Es también un lugar mágico con múltiples vestigios “paepae” y “tiki”, que guardan todavía los secretos de los ritos practicados en este antiguo lugar real. La pequeña bahía alberga también la bellísima playa protegida de arenas blancas de Hakatea.
  • Lugares arqueológicos. Los lugares de culto “me’ae” están construidos por una terraza de grandes bloques de piedra (“paepae”) donde se encontraba la casa del sacerdote, a menudo cerca de una higuera (ficus marquesensis) sagrada. El “me’ae” es el lugar sagrado, como por ejemplo un lugar funerario. Los “me’ae” más grandes pueden constar de varias terrazas (a menudo en varias alturas).
    restos arqueológicos, muy numerosos, son objeto de excursiones dignas de recordar: el tohua, la plaza para las danzas, los banquetes, las reuniones de los ancianos marquesinos, las impresionantes plataformas de bloques de basalto, los famosos Paepae Hiamoe, “la losa donde se duerme”, proyecto de las viviendas antiguas. Varios de estos lugares poseen todavía “tiki” más o menos bien conservados y numerosos petroglifos. Hoy en día hay registrados casi 7.000 petroglifos.


Aldeas y zonas a visitar

  • Taipivai. En la costa sudeste, el pueblo de Taipivai, cuyos temibles guerreros eran antropófagos, se encuentra agazapado al fondo de la bahía del Controlador. Los relatos de Herman Melville, que vivió aquí durante algunas semanas en el siglo XIX, lo dieron a conocer al mundo entero. Muy cerca, el tohua de Vaitaviri conserva “tiki” y piedras talladas para uso doméstico o para sacrificios. Los cultivos tradicionales – de la vainilla a la copra – florecen en este valle fértil y frondoso, completados con las actividades de la pesca de crustáceos.
  • Hatiheu. En la parte norte de la isla, el pueblo de Hatiheu es accesible por la carretera desde Taipivai, franqueando una garganta con vistas espectaculares sobre la bahía a un lado y a dos soberbias cascadas a la izquierda. No es extraño cruzarse con mandas de cabras salvajes. Cerca de Hatiheu, en los restos arqueológicos restaurados de Hikokua se pueden observar “paepae”, plataformas de piedras, un amplio tohua, lugar de grandes actos antiguamente, adornado con “tiki” atropomorfos. Una estatua de la virgen sobre un promontorio rocoso vela por la tranquilidad de Hatiheu, y el recuerdo del escritor Stevenson parece habitar en estos lugares.
  • Anaho. Anclado al fondo de la bahía, bien cobijado de los oleajes y del viento y adosado a las montañas de relieve caótico, el pueblo de Anaho tiene la particularidad de poseer la única meseta coralina de las Marquesas y una gran playa blanca. Es más fácil llegar hasta aquí en barco desde Hatiheu que en 4×4, a través de una garganta con un complicado camino.

 

 

Cómo llegar a Islas Marquesas.

La isla de Nuku Hiva, la principal, está conectada con Tahiti mediante vuelos de tres horas y media de duración, que tienen un coste de 400-500 euros por persona dependiendo de fechas y disponibilidad.